domingo, 17 de julio de 2011

PROGRAMA DOBLE: Blackthorn. Sin destino / Medianoche en París

UN HOMBRE Y SU DESTINO

Blackthorn. Sin destino  (Mateo Gil)

La sombra del llamado western crepuscular es alargada y se ha extendido tan al oeste, que ha dado la vuelta al mundo. Esta vez ha recalado de nuevo en España, pero no en Almería. En pleno siglo XXI, cuando la hibridación de géneros cinematográficos está más que probada y algunas obras buscan un nuevo clasicismo, llega a las pantallas Blackthorn. Sin destino. Un western firmado por Mateo Gil, guionista de títulos como Ágora, Mar Adentro o El método y que debutó como director con Nadie conoce a Nadie.
En su segunda película, Gil retoma el mito de Butch Cassidy, para resucitarlo después de la que se supone ser su muerte junto a su compañero Sundace Kid, en Bolivia en 1908. Después de veinte años escondido, Cassidy quiere volver a casa. En su camino se encontrará con un ingeniero español, Eduardo Noriega, que acaba de robar la mina de uno de los mayores empresarios bolivianos, en la que trabajaba.
En esta cinta, de factura solvente, destaca la interpretación de su protagonista Sam Shepard, actor y artista polivalente. Y no lo hace mal Eduardo Noriega, denostado y encasillado muchas veces por el público. Blackthorn es una película clásica en su realización que explora y reencarna a un mito cansado.
Aunque puede que le falte algo más para lucir por encima de otras películas, este film entretiene, refresca y aporta su granito de arena no solo a los géneros cinematográficos, sino también al, en ocasiones despreciado, cine español.




UN CUENTO DEL MAESTRO

Medianoche en París  (Woody Allen)

Todos los años el maestro Woody Allen tiene una cita con el público. Puntual, Allen estrena película y muchos espectadores (sobre todo europeos) recalamos en este oasis que surge en medio de un vasto desierto de estrenos. De esto tampoco hay que concluir que todos y cada uno de los trabajos del neoyorquino son o vayan a ser obras maestras. Este ritmo anual de trabajo dificulta, aunque no imposibilita, que algunos sus films gocen del altísimo nivel demostrado en otros. No se le pueden pedir milagros a los hombres. No obstante, su genialidad, de sobra demostrada, impregna todas sus películas a través de escenas o diálogos imprescindibles.
Medianoche en París cuenta la historia de un escritor, Gil (Owen Wilson), que viaja con su prometida (Rachel McAdams) y los padres de esta a la capital francesa por negocios. Gil sueña y se inspira en cada rincón de París recordando y añorando la efervescencia cultural que tuvo la ciudad. En uno de sus paseos solo por las calles del barrio latino, a medianoche, un coche aparece y sus ocupantes le invitan a ir a un fiesta muy especial...
La última cinta de Woody Allen es un cuento. Un cuento amable, una fábula de añoranza, de elección vital frente a la convencional rutina en la que nos hemos instalado. Un relato aderezado con la señales indiscutibles de este director, como es construirse un alter ego, un Allen real y ficticio a la vez, encarnado en este caso por el actor Owen Wilson. Tampoco falta el retrato a la acomodada clase media-alta con sus filias y fobias.
En fin, una película que nos hace olvidar el fiasco de Vicky Cristina Barcelona de hace tres años y nos devuelve a la rutina genial que regresó con Si la cosa funciona. Recomendable.


 A.P.P.
Imagen 1: elseptimoarte.net
Imagen 2: lamiradaencendida.wordpress.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario